La noticia no la dieron ellos. La dio su perro.
Una pañoleta blanca con una frase escrita: "¡Mis humanos se van a casar!". Así abrió la sesión, y así entendimos lo que Paola y Carlos querían decir con su Save the Date: que su historia no empieza en el altar — empieza en un jardín al atardecer, con su familia completa, perros incluidos.
Dirigimos poco. Caminaron, jugaron, se besaron inclinándose hasta casi caer, y los perros entraron y salieron de cuadro como lo que son: parte de la casa. Nosotros estuvimos cerca, mirando con cuidado, esperando la luz oblicua de la tarde — esa que vuelve dorado todo lo que toca.
De esa tarde salieron un video de 54 segundos y una serie de fotografías que hoy anuncian su fecha. Un Save the Date no es un trámite antes de la boda: es el primer capítulo de una historia que merece contarse completa.